
El humorismo y el ajedrez son dos artes que requieren de la inteligencia.
Perdí
la primera partida porque que me dolía la muela, la segunda porque tenia
migraña la tercera por que tuve un ataque de reuma, la cuarta por que me sentía
muy mal, y la quinta, ¿bueno es que tengo la obligación de ganarlas todas?
Tartakower.
Hay dos clases de sacrificios: los correctos y los míos.
Mihail Thal.
Un grupo de alumnos le preguntan al Maestro Brostein ¿Cómo
es el juego de Tahl? Sí, lo
Quieren saber es como gana, eso es muy sencillo. Coloca sus
figuras en el centro y después las sacrifica por ahí...
En Una partida de ajedrez a veces juegan mas
de cuatro caballos Tartakower.
A propósito de corceles, he aquí la siguiente fábula:
Se cuenta que Emmanuel Lasker se encontraba en la estación
de trenes de un pueblecito esperando la salida del próximo tren cuando se dio
cuenta que varias personas jugaban al ajedrez, discretamente se acerco y pronto
se enfrento con un retraído ferroviario. A
escasas veinticinco jugadas Lasker se rindió. El campeón con cara
contrariada le extendió la mano al operario diciéndole ¡Bien
jugado¡ y de mala gana le pregunto: Dígame porque no uso los caballos. A lo que
el obrero tímidamente contesto. Si le soy sincero aun no se como se mueven.
Una anécdota real:
Emmanuel Lasker se encontraba jugando en contra de William
Winter en el Torneo de Nottingham, y en el transcurso del medio juego a Winter
le tomo mas de media hora pensar y decidir el mover su caballo a una casilla
donde podía ser capturado. Ante esta maniobra, Lasker
respondió con una jugada defensiva. Al final
de la partida varios curiosos le preguntaron al Maestro ¿ El
porque no había tomado el caballo? A lo que Lasker argumento: No lo sé, pero si
un fuerte jugador piensa tanto tiempo y después me regala una pieza, no hubiese
sido bueno para mí capturarla.
Carlos Torre Repetto
jugo en los torneos de maestros durante un periodo de dos años, cuando contaba
con veintiún años. Un fuerte jugador le comento Maestro usted siempre juega con
ventaja... con tres torres
En su vejez le preguntaron a Steinitz por
que no se retiraba, ya que había ganado suficiente gloria en su vida para un
hombre a lo que contesto este genio “Puedo prescindir de la gloria, pero
necesito el dinero.”
Sumamente
enfermo le preguntaron a Thal como ha sido tu ultima
operación y de buen humor contesto: Me encontraba en una posición perdida y la
partida se interrumpió.
Mi
esposa me abandonara si no dejo el ajedrez... tendré que perderla
Fiel
a sus convicciones y aunque le atraía el ajedrez, se negó a ejercitarlo de por
vida, por que siendo republicano nunca defendería a un rey.
Un
ajedrecista famélico buscando la aprobación en los ojos de su guía le pregunta;
Ya con su peón en la séptima fila: ¿Si corono este peón puedo pedir lo que
quiera?
-
así es le contesto el instructor.
-Un
jugoso filete por favor
Una madre al profesor ¿Qué necesitara mi hijo para ser un Gran Maestro?
- Férreas nalgas e intuición.
Hablo solo por que me gusta
conversar con gente inteligente Tartakower.

Dibujo:
Saskia de Winter
Idea: Willy de Winter
La
pipa de Amos Burn*
"El británico Amos Burn era un
ajedrecista conservador a quien agradaban las
largas y cerradas partidas defensivas. Al estudiar el tablero, le
complacía fumar una pipa. En cuando
realicé mi segunda jugada, Burn empezó a buscar la pipa y el tabaco en sus bolsillos.
F.
Marshall A. Burn
Gambito
de Dama, París, 1900
1. d4, d5
2. c4, e6
3. Cc3, Cf6
4. Ag5,
Ae7
5. e3, 0-0
6. Cf3,
b6
7. Ad3,
Ab7
8. cd, cd
Burn empezó a llenar su pipa y yo apuré mis
jugadas.
9. h4,
g6
10. h5,
Con este movimiento lo hice
pensar -y aún no encendía la pipa. Se amenaza Ah7,
Rh7 Cg5, conocido como el ataque Pillsbury.
10. ..., g6
11. h5, Te8
12. hg, hg
Ahora Burn buscaba sus cerillos.
13.Dc2,
Ag7
14.Ag6!, fg
Encendió un cerillo. Se veía
nervioso. El cerillo le quemó los dedos y lo
apagó.
15.Dg6, Cd7
Ya había sacado otro cerillo.
16. Cg5, Df6
Ahora chupaba de su pipa y la encendía. Ya no
había tiempo.
17. Th8, Rinden.
A causa de 17. ..., Rh8 18. Dh7 mate.
Pobre Burn. Creo que lo timé. Si al menos hubiera encendido su pipa antes, la historia tal vez fuera otra. Aceptó su derrota con buen ánimo y nos dimos la mano. Entonces, se le apagó la pila".